El sopapo- Columna publicada en perfil y perfil.com 1.06.2013

El olor a mierda cobra “espesor” y se condensa en la biblioteca. El filósofo llama a la muchacha y, sin mirarla, le ordena que limpie el baño: “Ya lo hice, señor”, contesta la muchacha, “pero el inodoro está tapado”. El filósofo le pide entonces que “tire la cadena” porque, a su juicio, “… de las letrinas amarillistas y de las gramáticas del golpismo histórico se despliega con virulencia insidiosa…”. La muchacha pone cara de “¡Oh, no! Otra vez”. Soporta el discurso hasta que el filósofo respira, y en esa pausa ella trata de explicarle: “Señor, después de la cadena el agua se pone más marrón, huele peor y se desborda”. El filósofo la mira, parece sorprendido: “¿Por?”, pregunta. La muchacha le advierte: “Señor, hay un Báez atravesado que desde hace tiempo tapa todo, y siguen cagando encima”.
El filósofo cierra los ojos y habla como si se dirigiera a alguien que no está allí: “De las cloacas del lenguaje se extraen los argumentos que, más allá de cualquier prueba, son presentados como la verdadera cara de un gobierno supuestamente atrapado en su propia red de venalidades y corrupciones…”.

“Como usted diga”, acepta la muchacha, harta de palabras, “pero mientras tanto va a tener que clausurar los baños donde le dejan los sobres, todo el sistema está tapado”. El filósofo reacciona, indignado: “Dígame: ¿qué pruebas tiene? ¿Usted lo vio al Báez?”. La muchacha contesta sin dudar: “Sí, claro, hace mucho que está ahí…”. El filósofo repregunta como un abogado defensor: “Ah, sí, ¿y cómo es? ¿Abstracto?”. La muchacha lo mira con cara de no entender. El filósofo sonríe, ganador, hasta que ella al fin contesta y describe con las manos: “Y… sí… mire, señor, el Báez es así de abstracto, gordo, se ve que es de alguien que comió bien, que se comió todo”.

El filósofo gira, le da la espalda a la muchacha y dice: “Hay un tono diario que tienen el hombre y la mujer de la calle para expresar, en un sistema sabido de signos rápidos, sus opiniones sobre la relación de los hechos colectivos con sus propias perspectivas vitales…”.

“Hoy está más boludo que nunca”, piensa la muchacha mientras sigue pasando el trapo de piso alrededor del inodoro. El filósofo calla. De pronto, se revuelve y en tono condescendiente pregunta: “¿Qué hacemos? El aliento fétido me está matando”. La muchacha parece no comprender: “¿Por qué no se lava los dientes?”. El filósofo señala el inodoro y aclara: “Me refiero al olor que sale de acá”. La muchacha es concreta: “Ah, me parece que si usted no mete la mano va a tener que llamar a otro”.
El filósofo retrocede, horrorizado, y grita: “¿Meter mano ahí, pero qué dice? ¿Se volvió loca? ¿Me quiere horadar? ¿Yo qué carajo tengo que ver con esto?”. La muchacha, con calma, le aclara: “Señor, este Báez no llegó solo acá, y encima hay un Boudou, un De Vido, un Gerardo Martínez, un Aníbal Fernández, que ya estaban de antes también, y cuando entren a sacar verá que hay algunos montoneros ocultos trenzados con los milicos… Usted se distrae con las palabritas, señor, ‘derecha’, ‘izquierda’, ‘menemismo’, ‘kirchnerismo’, pero acá los que la cagan son siempre los mismos”.

El filósofo no puede contener el pánico: “¿Y qué hacemos, qué hacemos? Yo pensé que…”. La muchacha sonríe: “Ay, señor, tan inteligente que es usted… Cómo se nota que no pisa la calle. ¿A que no sabe lo que es un sopapo?”. El filósofo la mira, desconcertado, balbucea: “Sí, sí que sé, cómo no voy a saber, eso que se usa para destapar los inodoros, pero… ¿ usted cree que dándole con eso alcanza?”.

La muchacha ríe, ahora a carcajadas: “No, no, le dije ‘sopapo’, no ‘sopapa’. Con un sopapo alcanza”. El filósofo la mira: “No entiendo”. La muchacha deja de reír y le explica: “¿No vienen ahora las elecciones? Bueno, entonces, usted ni bien aparecen esos que sabe que lo van a cagar, los saca a sopapos de acá. Y listo. De lo que queda me encargo yo. Hay que llamar a los muchachos del camión”. Con un resto de ánimo, el filósofo alcanza a decir: “¿Le parece… volver a Moyano?”. La muchacha se sorprende: “¿A qué Moyano? A los muchachos del camión, le digo, a los del camión atmosférico…”.

*Periodista, coordinador de medios públicos de la Ciudad.

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