La plaza del “oyente solitario”. Editorial ¨Locas Pasiones¨AM 1110

A partir de este momento, como todos los miércoles a las 13hs en punto, por la Am 1110, la “once diez”, radio de la ciudad, transmite la cadena nacional de emisores indignados.

Habla al país el “oyente solitario”

 

Gracias, gracias, no saben qué bien me hace verlos reunidos aquí en manifestación, sentir que me acompañan, que estamos juntos en esto de vivir y dejar vivir…Por favor, por favor, bajen las banderas, esas que dicen “oyente solitario, te escuchamos”, hoy quiero verlos, mirarlos, bajen las banderas, ustedes, los La Matanza,  los del Chaco, los tucumanos,  los de Bahía Blanca, también ustedes,  los de la provincia de Buenos Aires, y les pido a los que llegaron desde Córdoba, los patagónicos, los santacruceños, a todos, gracias, gracias por el esfuerzo, por asistir a mi acto, al acto del “oyente solitario”.

Lamento que los camiones de exteriores de la televisión ya hayan retirado sus móviles. Ni siquiera los empleados de la cadena pública, de los canales que sostenemos todos con la plata de los impuestos, tuvieron la delicadeza de quedarse unos minutos más para retransmitir mi discurso.

A ellos sólo le importa ella.

Comprendo.

?Qué interés puede tener para cualquiera lo que pueda decir un “oyente solitario”?

Nada deben agradecerme. No me inventé un pasado heroico, no le echo mis muertos en la cara a nadie, no vendo que me sacrifico por los demás, ni me hago la víctima, no llevo luto.. Por no llorar, ni lloro. No les voy a rogar, no van a verme llorar.

Ni una lágrima.

Pero aún así, quería darme un gusto. Tener mi acto. Darme un baño de multitud. Entregarme medallas, por ser como soy, por mi defensa de los derechos humanos, por viajar en el Sarmiento, por levantarme y salir a trabajar todos los días, quiero reconocerme y después agradecer. A Aptra, a los que me votaron, a los que llamaron por teléfono, a los que hicieron campaña por tuiter, a los que integraron la terna conmigo, a los dirigentes de la Fifa, a cualquiera.

Porqué no?

Un día quiero ser yo el el solitario protagonista, y quiero que me escuchen.

Si todos tienen su acto,? porqué no yo?

Ellos se hacen videos con fotos y música sentimental pero yo no aparezco en ninguna. Cuentan la historia de lucha por los derechos humanos, de la que ellos no participaron, y no recuerdan a Pérez Esquivel o Nora Cortiñas. A cambio premian a sospechosos de vínculos con las dictaduras como Víctor Hugo Morales.

Ellos se reúnen, se elogian, se franelean, se celebran, se hacen los modestos, los sacrificados, y yo, nosotros, los de antes, los de ahora, los de todos los días, nunca aparecemos ni en los títulos de cierre de la película.

Miraba el acto, pensaba en eso y me dije ?porqué no yo, el “oyente solitario”?

No tenía a quién hacerle la pregunta y me la hice a mí. Y el optimista, el Mariano Iúdica que todos llevamos adentro, me contestó: Dale!

Hacete tu acto, hacelo, qué joder. A vivir que son dos días. Date el gusto.

!Dale! me grito de nuevo mi Iúdica. Y me alegré de que haya sido él y no Listorti o Tinelli, que me revientan el tímpano cuando los escucho.

?Pero, cómo, me dije, qué acto me voy a hacer yo, si apenas convoco a diez amigos para mi cumpleaños? Y vienen siempre los mismos. ?Cómo hago, cómo sin la guita fácil de que disponen ellos para contratar a rockeros nacionales y populares? Ni a la reina de la cumbia de Fiorito puedo contratar yo, ni a los Alfiles de Anibal, ni siquiera a la barra de Argentino de Quilmes para que venga a tocar los tres bombos que tienen.

Sin afiches, sin escenario, sin la corpo de medios de difusión, sin colectivos, sin ofrecer choripan, sin tener miles de seguidores en tuiter ni en facebook…?cómo hago?

?cómo organizar un acto de un tipo sólo para nadie?

Y fue entonces que tuve esta idea. Y aquí me ven.

Como se sabe, los solitarios no disponemos de otro recurso que no sea la capacidad de imaginar lo que deseamos. Y a ella, a la imaginación, encargamos también la conversión de ese deseo en fantasía.

Así es como, esta noche, llegamos hasta aquí.

Les cuento cómo fue el recorrido desde que se me encendió la lamparita, después de bancarme seis horas de corte de luz en el barrio porque alguien me bajó la palanca para que no pensara.

En principio, la absoluta escasez propia de patrocinios y de donantes o auspiciantes voluntarios, me llevó a recurrir a los recursos que parecen ajenos pero al fin son nuestros, porque los pagamos con guita de todos.

Por ejemplo, me dije, mirando el acto del domingo, se gastaron como cinco millones de pesos, contando las extras- y la que en el apuro se va de más-, para contratar artistas, luces, sonidos y para montar este gigantesco escenario que a la medianoche va a quedar armado y solitario, como yo, mostrando el costillar, como si se tratara de un animal descarnado a dentelladas por la multitud. Una pena.

Una lástima, me dije, porque una vez retirados los últimos, unidos y organizados, convocados para festejar los 29 años de gobierno de Cristina, o los 29 años que la democracia le debe a Cristina, a los 29 años que nos pasamos esperando que llegara Cristina para salvarnos otra vez de no se sabe qué, se podrían aprovechar los restos de la fiesta como quien reparte la comida para no tirarla.

Y así fue, y aquí me ven.

Dos de la madrugada del lunes, paradito en medio de semejante escenario. Una brisa ligera barre los papelitos de la plaza desolada, a media luz.

Estoy sólo. Sólo soy un “oyente solitario” a punto de hablar a un increíble vacío. Me marea un poco la altura. Siento ya el inmenso poder de hacer saber quién soy con un ligero movimiento de los brazos. Mis manos aletean y todo calla. Aletean nuevamente y todo brama. Ruge la noche. Cierro los ojos y las voces me llegan nítidas, claras…Gritan, exigen: hablá por todos los no estamos, decile lo que sentimos a todos los que llevan años adheridos como parásitos a un sistema corrupto. Nombralos, uno por uno, a los políticos que antes privatizaban y ahora nacionalizan, a los Parrilli, los Pichetto, los Kirchner, los Menem, los Manzano, los asesores, los socios, los cómplices. Nombralos, no los dejes esconderse detrás del verso de las ideologías que los encubren. Los chorros y los asesinos no son de derecha o de izquierda, son criminales.

Abro los ojos y el silencio es atronador.

Esto es lo que se ve desde el escenario del poder de los que no se tienen más que a sí mismos

La felicidad cae y se derrama, se extiende como círculos en el agua entre los que saben nadar  o hacen pie en los fondos públicos.

Hay unas cajitas felices, encadenadas unas a otras, que flotan en medio de las aguas del tiempo que arrastran mierda y basura acumulada durante años.

Si alguno se quedó afuera de esa cadena, le recuerdo que el trámite de ingreso es sencillo: se deja abrochar el salvavidas por el discurso, sin hacer preguntas, y ya está. Nada de querer saber que hace ahí el sindicalista Gerardo Martínez, comprobado informante de la dictadura, ni cómo hicieron tanta guita los Kirchner, ni que hicieron con los fondos de Santa Cruz, ni para quien trabajaba Alicia Kirchner durante la dictadura, ni por qué no se hacen cargo los ex Montoneros, Verbitisky, Kunkel y demás, responsables políticos de los asesinatos de soldados inocentes o de los pibes militantes que mandaron a la muerte, ni de quienes son los ex menemistas que apoyaron todas las privatizaciones, ni los ex de la Alianza como Nilda Garré o Abal Medina, ni porque se fugó en el baúl de un auto Aníbal Fernández, ni porque sostienen a Alperovich en Tucumán y a los sistemas feudales de algunas provincias.

Esto es lo que también se ve desde el escenario del poder. Un futuro que se hunde, arrastrado a  los círculos del infierno por las pesadas hipotecas que el presente le ata con una soga al cuello.

Pero no se puede pensar en eso. En el escenario del poder no se piensa.

Nada. Nada de pensar, ni de hacer preguntas. Ese, el de confrontar los hechos con la realidad y pensar en consecuencia, es un virus maligno que infecta a los periodistas y a los viejos y nuevos gorilas que reclaman porque el peronismo lleva gobernando 22 de los 29 años de democracia.

Aquí no se piensa si hay o puede haber alguna otra razón en sus protestas. A ellos, a los otros, se los califica y se los descarta con frases hechas como “destituyentes”, “golpistas”, enemigos del pueblo, de la patria o del ser nacional”, que somos nosotros. LA Patria, EL pueblo, todo nos pertenece.

Ellos, los otros, son gente que no merece consideración porque está sometida a los mensajes desalentadores de los periodistas de la cadena del desánimo. En cuanto asaltemos las pocas trincheras de la resistencia que quedan, nadie recordará nada y en consecuencia las preguntas no tendrán sentido

La sociedad padecerá en conjunto de un Alzheimer galopante.

Ya lo dijo Aldo Rico, “la duda es una jactancia de los intelectuales”. El que piensa no puede ser soldado. Y, menos, soldado de Cristina. Y, menos, un soldado feliz.

Donde se ha visto una leal cadena de la felicidad en la que uno de los eslabones del reparto pregunte: “?Che, de donde viene esta guita?”En la cadena de la felicidad se ensobra lo que hay,  y se la guarda o se la oculta en el baño como hizo Felisa Miceli, sea sobresueldo, subsidio, guita negra, blanca con factura trucha, coima, retorno o premio, todo se barre, hasta las monedas, con los ojos y la boca cerrada. No importa de dónde viene y cómo llega. Una vez embolsada, las cajitas felices se dejan flotar como boyas en el rio de mierda para que se prendan a ellas los que abrazan el proyecto.

El proyecto es ese, dejar que los que no se unen a nosotros y se organizan para el reparto, se ahoguen en su propio vómito de bronca.

Así es que, aquí estamos, esto es lo que hay, esto es lo que se ve desde el escenario del poder.

Pero este es mi acto y es mi oportunidad.

Primero debo anunciarme. ?Está lista ya la traductora de mis palabras a señas para los sordomudos?

Como soy el organizador, el público y el único orador de mi acto, voy a disponer también de  un traductor de palabras a imagenes para los que, aun cuando disfrutan de todos los sentidos, se niegan a mirar, a escuchar, a ver, a oir, a entender, a comprender y a reconocer eso que se da en llamar realidad.

Ahora sí, mientras se enciende la luz que me guía, retrocedo hasta el fondo del escenario, sonrío y entró caminando lentamente, mientras el locutor dice….

y está aquí, con nosotros, el “oyente solitario” de los 40 millones de argenti…No, no, momentito. Tampoco tanto. Es mi acto pero no me la creo. Vamos como siempre…

Como todos los miércoles a las 13hs, por la am öncediez”, radio de la ciudad transmite la cadena nacional de…

Error, error…

Son las dos de la madrugada del lunes, estamos en la Plaza de Mayo, en el escenario vacío que deja el poder hasta que lo desarmen, de que radio, de qué miércoles hablamos…

Vamos de nuevo.

Ante una plaza expectante, colmada de la soledad del poder, vacía de sentido como asamblea popular desde que fue abusada por borrachos que declararon guerras, por asesinos y violadores de los derechos humanos, por cómplices que decretaron indultos, por sindicalistas traidores y por manipuladores de sentimientos legítimos, habla al país el “oyente solitario”, orgulloso ganador del premio al boludo constante y comprometido con las causas perdidas, el honor, la justicia, la decencia, los ignorados y los olvidados, y resignado creyente de todas las promesas incumplidas que se renuevan ante cada acto electoral.

Una presentación algo denigrante tratándose de mi propio acto, pero debo reconocer que es así. Eso soy, eso somos los que aquí estamos.

Como hacen los grandes oradores, los encantadores de públicos diversos, voy a comenzar con una broma o, al menos, con una referencia simpática que les haga estirar los labios en un esbozo de sonrisa. En estos casos, se dice: venía para acá en el helicóptero y al mirar desde arriba la plaza vacía, pensé…”desde que Perón se llevó en sus oídos la más maravillosa música, la  única forma de convocar gente y de  disimular el silencio es gastar una fortuna en audio potente y en artistas.

Pero también, y ahora ya en serio, creo que el silencio y la ausencia de todos los que hoy no estamos ni estaremos aquí, debe hacernos revisar los motivos. ?Que nos pasa solitarios? ?No estamos convencidos? /Nos jode comprobar que mienten y que de esas mentiras no se vuelve? ?Acaso dejamos de creer en los que ni siquiera confiábamos pero no quedaba otra? ?Cuando sucedió? ?Porqué? ?

Comprendo, si. Todos los discurso, las cartas abiertas, la defensa militante de los mercenarios, se disuelve cuando se los nombra. Uno dice, por ejemplo: Amado Boudou es todavía vicepresidente de la Nación y de inmediato el viento de la indignación sopla todos los papeles. Uno dice Gerardo Martínez y no hay Abuelas ni Madres, ni Página 12, ni Tiempo Argentino, ni cadena de Splsky, ni C5N, ni TN, ni Clarín, ni nada, que explique semejante complicidad con un buchón de la dictadura. Y de seguir así, con tantos ejemplos a manos, qué verso, qué trama de palabras, qué bruma, qué densidad, qué “espesor” de palabras, dirían los hábiles zurcidores de las sastrería Foster y González, podría justificar a un López Rega antes, a los delirantes jefes Montoneros después, a Menem, a Manzano, Anibal Fernández, Ruckauf, y los Vicco, Gostanian, Dromi y…y  siguen las firmas..

Esto es lo que está en cuestión

Eso que damos en llamar…verdad

Porque, amigos llegados desde todo el país, ya lo dijo el Indio…”violencia es mentir”

No estamos discutiendo la divina verdad, no la verdad instalada como dogma, no la verdad que los eruditos de la lengua hábil adjudican a un saber irreductible a toda duda o crítica.

Así es que pasemos a la otra, a la que podemos comprobar, a la de todos los días. La verdad que se contrasta con la memoria, la verdad que se demuestra en la góndola cuando el Indec miente, la verdad que sabe, porque se ha visto y oído, porque se recuerda, que los que hoy hablan de recuperar los bienes del Estado, antes ayudaron a liquidarlos a precios de saldo y se quedaron con las comisiones, la verdad de que los que dicen librar batallas por la soberanía entregan los recursos naturales, la verdad de que le cobran impuesto a los salarios y no a las rentas financieras, la verdad de que los que hoy, después de 10 años, anuncian grandes planes de inversión en la recuperación de los trenes, son los responsables de que 51 personas que a las seis de la mañana salieron a trabajar y se colgaron del Sarmiento, a las ocho estaba muertos, aplastados en la estación de Once.

Y el ministro responsable todavía habla, acusa, amenaza y sigue en su cargo, y no hay ninguno condenado, y no hay ninguno preso.

De esa verdad, hablamos.

De esos desaparecidos del sistema tenemos que seguir hablando. De los Quom, de los villeros, de los miles de pibes que no estudian ni trabajan. Y esa verdad no se discute con cifras de asignaciones universales, ni con aumentos miserables a los jubilados, la riqueza que produce un país no se reparte como limosnas que hay que agradecer.

De esa verdad hablamos.

Hijos de puta

Eso es todo

Perdonen que no termine mi acto como hacen ellos. haciéndome el afónico, gritando consignas, llamando a la unidad, a la organización y a la lucha.

No quiero repetir consignas pelotudas que no se convierten después en acciones concretas.

No quiero unirme con los hijos de puta ni organizarme con ellos para robar o conseguir empleo.

No quiero nada con esos tipos

Prefiero, y elijo, seguir así y hablar conmigo.

Como dice la canción “violencia es mentir”

y a continuación, con ustedes Los Redondos, que les van a interpretar la bonita página “Nuestro amo juega al esclavo”

La letra dice así:

Mucha tropa riendo en las calles

con sus muecas rotas cromadas

y por las carreteras valladas

escuchás caer tus lágrimas

 

Nuestro amo juega al esclavo

de esta tierra que es una herida

que se abre todos los días

a pura muerte, a todo gramo.

-Violencia es mentir-

 

Formidables guerreros en jeeps

los titanes del orden viril

¿Qué botines esperan ganar?

si nunca un perro mira al cielo.

 

Si hace falta hundir la nariz en el plato

lo vamos a hacer, por los tipos que huelen a tigre

tan soberbios y despiadados

-Violencia es mentir-.

 

Es un disco, un cedé, no crean que les pagué a Los Redondos para venir a animar mi acto. Ellos siempre estuvieron conmigo

Buenas noches, después de la canción les pido que se desconcentren tranquilos y que regresen a sus amigos, a sus hijos, a la gente en la que de verdad crean, se abracen con ellos y sueñen.

Hay una revolución posible, la de cada uno. Si uno cambia, todo cambia.

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